Alexis:
Se quedó dormida.
Reposa sobre la alfombra, con un brazo sobre los ojos para evitar que le moleste la claridad.
En silencio, contemplo como las luces producidas por las llamas de la estufa juegan a causar sombras sobre su piel.
La niñata es hermosa.
¿Para qué intentar negarlo?
Decir que no lo es, equivaldría a decir que el sol no sale de día.
Jugueteo con el llavero de su coche, hay un asunto que postergué porque la rabia me nubló el juicio.
Por Dios, no soporto que la toquen.
Tal vez