Alexis pasó la noche en la habitación de Sofía.
Cambiaron la sábana, porque la que tenían puesta estaba embarrada de sangre y de s#men y Alexis se acostó en la cama junto a ella, quedándose boca arriba, cubriéndose los ojos con un brazo.
Ella lo estuvo contemplándolo durante largo rato.
Él era musculosos, de rostro anguloso y mentón fuerte, su cabello estaba suelto y todo su cuerpo gloriosamente desnudo. Parecía un guerrero vikingo, venido a ella para asaltar, robar y destruir.
Habían tantas co