—¿Quién es usted? ¿Qué hace en mi habitación? —preguntó Alexa al ver a una mujer muy hermosa parada en la puerta.
—¿Tu habitación? —sonrió con desprecio—. Hasta donde recuerdo, esta es la habitación de Antón y justo en esa cama hicimos el amor varias veces.
Luna lanzó veneno en sus palabras; Alexa pudo leer las intenciones de la mujer. Aquella reflejaba maldad en sus ojos, pero nada le haría dudar de su amado. Todo lo que sucedió en el pasado dejaría de importarle.
—La cena está servida —resopl