Capítulo final.
—¡Todos, quietos!
Carlota reía como maniaca mientras apuntaba con el arma a todos los ahí presentes.
—Madre, baja el arma.
—No —gruñó, moviendo su brazo hacia Alexa.
—¡Mátame a mí! —rugió Axel—. ¡No apuntes a mi hija!
—Cállate, maldito.
Se dirigió nuevamente al frente y se acercó más. Con lágrimas en los ojos, Carlota miró a Antón.
—No voy a permitir que seas feliz con esa maldita.
—Madre, baja el arma —rugió, apretando los dientes.
—Tú y yo estaremos junto a Katy.
—¿Qué?
—Lo que escuchaste. Pr