Capítulo treinta y uno. Problemas reales
Jake
—Arma las maletas. Nos largamos de aquí ahora mismo —le ordeno sin apartar la mirada de la ventana, viendo cómo un par de tipos con cámaras se acomodan cerca de nuestro auto.
—¡¿Qué?! —Donna se levanta de la cama de un salto, con los ojos muy abiertos, se ve bastante graciosa, aunque no estoy de humor para reírme —. Estás loco, Jake. No podemos salir de aquí como si nos estuviesen persiguiendo, se vería demasiado sospechoso —la miro por un momento, su voz tiembla por lo rápido que habla y