Capítulo treinta y dos. Encuentros inoportunos que dejan huellas
Jake
Luego del derroche de desesperación mediática que, debo admitir fue un error de mi parte porque debí saber que Donna haría un contraataque digno de uno de los mejores adversarios, regresamos a la carretera. No estoy seguro de que los buitres no nos sigan por el camino, pero por los momentos estamos a salvo. Ella se mantiene en sus trece solo mirando por la ventana, yo decido que es hora de encender la radio para escuchar mi música favorita.
<
>, suena con mi himno, The Ha