Capítulo ochenta y uno. El pacto
Donna
Jake y yo caminamos por el pasillo que conecta con la sala principal donde se encuentran sus padres, Vera y Jonatan y por supuesto… Derrik disfrutando de unos entremeses servidos en una gran charola de cristal. Lo veo y no [puedo dejar de sonreír porque se maneja tan bien que de verdad parece haber nacido en cuna de oro. No puedo decir que no me preocupa, pero por otra parte me alegra que se sienta en casa con su otra familia. Tal vez sea una mala persona, pero eso me quita un poco el ca