Capítulo ciento uno. La venganza es un plato que se come frío
Donna
El estruendo en el salón principal es ensordecedor. Las luces de los flashes se encienden y apagan en ráfagas enceguecedoras, dibujando las sombras de decenas de periodistas que se abalanzan sobre Thiago y Sasha como la ola de un tsunami llevándose todo por delante.
—¡Señor Rossi! ¿Es verdad que pagó para fabricar las fotos de la señora McKenzie?
—¡Sasha! ¡Mire a la cámara! ¿Desde cuándo usaba los fondos de la firma para financiar sus gastos exóticos y desde cuando tiene un romance clande