Capítulo noventa y siete. Una propuesta diferente
Donna
La luz que atraviesa las persianas me da en la cara calentando un poco mi piel. Mi cuerpo relajado y dolorido es testigo de lo ocurrido la noche anterior. Después de todo, el azúcar no fue tan desagradable sobre todo porque llegue al baño cargada en brazos de Jake y ataviada por sus manos con loción jabonosa y muchas, muchas caricias. No se que hora es, pero me queda clarísimo que su brazo no me dejará salir de la cama, aunque lo intente mil veces.
Me giro para colocarme frente a él, desp