Capítulo ochenta y dos. Una extraña cena
Jake
Estoy aterrado. No tengo idea de por qué le propuse eso a Donna hace un rato, debo estar mal de la cabeza o, peor aún, debo haberme vuelto un imbécil de verdad. Creo que me he dejado llevar por la situación, el hecho de que ella es la que toma las riendas de todo y eso, me excita mucho. Solo espero que no le diga mi padre la locura de que pinte de nuevo para no tener problemas con él.
No quiero caer en una discusión con Derrik en la mesa. Lo he vivido y es lo más tedioso y estresante del