Clara Harrington
Mis manos temblaban de rabia mientras escuchaba el relato de lo sucedido con Adrián. Sentía una mezcla de indignación y vergüenza al enterarme de sus acciones. ¿Cómo podía mi esposo comportarse de esa manera, humillándome de esa forma?
Caminé de un lado a otro en la lujosa sala de la mansión, sintiendo el peso de la traición y la desconfianza. No podía creer que Adrián estuviera tan obsesionado con Natalia, arriesgando nuestra reputación y mi propia dignidad.
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