Adrián Fontana
Bese la espalda y el cuello de Natalia. Me fascinaba tenerla entre mis brazos al despertar.
— Preciosa — Susurré en su odio mientras repartí besos
— Hola — besa mis labios.
— Hermosa, hoy nos tomamos el día libre; es sábado.
— Tengo cosas que hacer.— Responde
— ¿Más importante que tu marido? — hago puchero.
— Bueno, por hoy — besa mis labios suavemente.
Pasamos todo el día juntos como debía ser, ella es mía y deseo tenerla todo el tiempo conmigo. Antes de oscur