Natalia Bernal
Cuando llegue a la mansión a la habitación de Adrián etaba paralizada por la frialdad en los ojos de mi esposo, su silencio era más elocuente que mil palabras. Sentí como si el mundo se desmoronara a mi alrededor, incapaz de comprender cómo Leonel pudo difamarme de esa manera. No había hecho nada para merecer tal traición.
Me invadía un torbellino de emociones. No podía creer que Leonel me hubiera utilizado tan despiadadamente, manipulándome como un títere, no entendía porque lo