La imprudencia de Paula.
Decidí alejarme del drama en la mansión visitando a mi madre en la clínica. Pasar tiempo con ella siempre me brindaba una sensación de paz y perspectiva. Le aseguré que todo estaba bien con Paula y que ya estaba viviendo en la mansión conmigo. Suspiró aliviada, la preocupación que había tensado su rostro se suavizó un poco.
Pasé unas horas hablando con ella, intentando que se sintiera lo más cómoda y segura posible. Prometí mantenerla informada de todo y la tranquilicé, diciéndole que me ase