Me desperté con el sol apenas asomando por la ventana y un nudo en el estómago. La situación con Adrián me había dejado agotada emocionalmente, pero mi deber como hermana mayor me impulsaba a levantarme y enfrentar el día. Me dirigí a la habitación de Paula, esperando encontrarla allí, pero la cama estaba vacía. Un escalofrío recorrió mi espalda mientras me apresuraba a buscarla por la casa.
Finalmente, la encontré en el comedor, sentada frente a Álvaro, desayunando y charlando animadamente.