Adrián Fontana.
Han pasado varios meses desde que Natalia desapareció de mi vida. Después de su abrupta salida de la empresa, no he sabido absolutamente nada de ella. Emir, mi suegro, la despidió y se marchó sin dejar rastro. Lo único que recibí de ella fue el divorcio, enviado a través de un abogado que Omar contrató para ella. Fue un proceso rápido y sin complicaciones, y para mi sorpresa, Natalia no pidió nada para sí misma en el acuerdo.
Debido a que ella fue quién renunció al acuerdo l