Natalia Bernal.
Me desperté muy adolorida. Anoche hice el amor con Adrián y el miserable rompió mi pequeña cama, así que tuve que dormir en su habitación. Me desperté con el cuerpo magullado y mi cuello y mis senos repletos de marcas. Adrián había destrozado mi blusa, dejándome vestida solo con unas bragas mientras sus brazos me rodeaban fuertemente.
Sentía el calor de su cuerpo contra el mío, su respiración profunda y regular en mi oído. Mi esposo estaba pegado a mi cintura, y podía sentir