La desaparición de Ricci
—Lleva a mi hermano a casa en un taxi, yo usaré un coche de aquí —Agnese estiró la mano para darme un arma cargada.
—¿Estás loca? Seguirán el coche, saben cuáles son los autos que estaban en la mansión. Corres peligro, deberías venir con nosotros.
—Si voy con ustedes es probable que los tres vayamos a morir. Además, así se desviarán del camino, Sofía. No tenemos más opción.
—Pero no estoy de acuerdo —negué con la cabeza—. Debes venir con nosotros, por favor.
—No lo haré