—¿Esto?
Santiago lo sacó.
Sorprendentemente, era un billete grande.
Berta se quedó estupefacta un momento, y luego se lo cogió antes de darse cuenta de que no era un billete en absoluto, ¡sino uno dibujado!
Pero era que los patrones, los motivos, las texturas... ¡Era casi verdadero!
Totalmente podía fingir lo real.
Berta se quedó sorprendida.
Ella lo miró fijamente, y por un momento Santiago leyó un destello de complejidad en sus ojos.
¿Ella creía que realmente sabía cómo hacer dinero falso?
San