—¿Cómo... ¿Cómo lo hiciste?— Mónica fue la primera en reaccionar y miró fijamente a Berta—. No te vas a casar con él, ¿verdad?
—¡Mamá, de qué estás hablando!—Leo defendió a su hermana—. ¡Mi hermana no salió todo el día!
—Sí, sí—Pablo asintió con la cabeza—. Volví al mediodía y ¡Berta estaba en casa trabajando con su tesis!
—No te asustes—dijo Santiago con voz grave—. Estos dos certificados de matrimonio son falsos.
—¿Falsos?
Todos se sorprendieron aún más.
—Berta dijo que temía que Alita volvier