Santiago tenía una aura fuerte que hacía que las personas en la sala se quedaran con el cuerpo rígido, sin atreverse a hacer ruido.
Era Mónica rompió el silencio.
—Tú... ¿Qué más quieres?
Santiago la miró.
Mónica era una mujer corriente de mediana edad, gorda y hortera de los pies a la cabeza.
Esta mujer parecía que era diez años mayor que su madre.
Pero en ese momento seguía enfrentándose a él, a pesar de su miedo, como un viejo gorrión que agitaba las alas para proteger a sus crías.
Santiago p