Los ojos de Berta temblaron y la piruleta permaneció en su boca durante largo rato.
—Parece que lo soltaron no hace mucho—Leo continuó—.Dicen que pelea bien, que los gamberros y macarras normales no son rivales para él, y que conduce bien un camión grande, y que nunca ha tenido problemas con las entregas.
—¡Pero este hombre, no presta mucha atención a los demás! Suele ignorar cuando alguien le habla, y poco a poco nadie se preocupa por él.
—De todos modos, ¡todo el mundo dice que este tipo es un