—En aquella época aún era pequeña, y cuantos más lugares a los que no podía acercarme, más ganas tenía de ir a echar un vistazo. Un día pasé por encima de la muralla y me encontré el palacio del oeste custodiado por un montón de guardias, con jaulas de hierro en las ventanas ... El edificio no parecía un palacio, era como una celda, y era tan espeluznante al alrededor que sentí un escalofrío en cuanto entré.
—Más tarde me enteraron de que en realidad era mi tía, la princesa Luna, la que estaba e