—Hermano—Hera sonrió fríamente—... ¿Tienes este fetiche?
Huntley apretó los puños con violencia.
Su mirada sobresaltó a Hera. Ella, como hermana, nunca había visto que su hermano, siempre gentil y refinado, tuviera una mirada tan severa.
Hera no pudo evitar dar dos pasos atrás, pero siguió manteniendo su majestuosidad de princesa en la superficie.
—Tú... ¿Qué quieres hacer?
—Hermana, ¿por qué estás tan nerviosa? —Huntley enganchó los labios—. ¡Has sido tú la que se ha mostrado agresiva hace un m