Lucía dejó el cuchillo y el tenedor.
Huntley frunció ligeramente el ceño, con un atisbo de duda en los ojos.
—Hermana, tú...
—¡No me preguntes cómo lo supiera! —Hera levantó la copa y bebió un sorbo de champán, mirando a los dos con una sonrisa fría—. ¡No es muy amable por vuestra parte ocultar a una persona tan talentosa y hermosa!
Lucía respiró hondo, era obvio que Hera había investigado en secreto a Soledad.
Con el poder de la princesa, no era difícil investigar a una persona.
Pero Hera debía