Sonia, con la cara alternando entre el rojo y el blanco, se encontraba parada a un lado de manera bastante incómoda.
Polo le hizo una señal con los ojos, y de inmediato, los sirvientes se acercaron y retiraron la pila de comidas en la mesa, arrojándolas al basurero.
—Hace apenas unos momentos, en la entrada, escuché que mencionabas que esta era tu primera visita y no sabías qué regalo traer. ¿Es por eso que compraste estos desayunos?— Polo miró fríamente a Sonia mientras hacía la pregunta.
Sonia