—Pero Ana —Sonny de repente pensó—, Si estas fórmulas se sacan y se venden, me temo que no valen mucho dinero, ¿verdad? ¡Oye, de esta manera, Ánsar no ha destruido por completo la naturaleza humana, dejándote un camino de regreso!
Sonny pensó rápidamente en su mente que las ganancias de la industria farmacéutica eran inconmensurables.
—Ana, ¡no esperaba que lo que tenías en tus manos valiera más que la Fundación Brown!
—¡Qué tontería! —Ana sacó los refrigerios y la amordazó—. ¡No vendo estos!
—T