Ay, el que llamaba le decía señorita García, pero en esta casa solo había una hija, ¡y era ella, Joana García!
No importaba si era el mayor o el tercero nieto, si podía casarse con la familia Juárez, ¡sería conocida en toda pueblo Santo Córdova e incluso en Ciudad Central.
Una expresión siniestra y petulante cruzó su rostro al pensarlo.
—¡Liza!
—Srta. Joana... —Liza se abalanzó sobre ella. Al principio tenía un poco miedo en su corazón, pero cuando levantó la vista se puso en guardia, Joana pare