—Lo siento, envié a la persona equivocada —La voz burlona de Teo llegó desde el otro extremo—. ¡Una foto tan bonita debería haber sido enviada a Señor García!
—¡Teo!
—¡Joana, te ves tan coqueta en el club nocturno!
Joana se mordió el labio con fuerza, y su rostro se puso blanco.
—Joana, he sufrido mucho en prisión. ¡Especialmente de la lucha, mis manos están un poco arruinados!
—En caso de que mis manos resbalen un día y accidentalmente publique algo... Joana, no me importa, pero tu reputación.