Teo miró fijamente a Diego, incapaz de decir una palabra durante mucho tiempo.
—Las sospechas del abuelo, le ayudaré a disiparlas —Diego le miró—. Teo, solo tienes que ayudarme a matar a la gente que debe matar, ¡no tienes que preocuparte por el resto!
Este siniestro tono de voz convenció aún más a Teo de que quería matar a Don Juárez junto con él.
Diego le dijo a Jorge que se retirara, luego sacó un plano del terreno y dibujó una ubicación perfecta en el centro de la Ciudad Central.
—Este lugar