En su cabeza escuchaba voces, personas hablando. Supo entonces que era el momento de despertar.
Cuando Eros abrió los ojos, lo primero que percibió a parte del hecho de encontrarse en un lugar extraño, fue una sensación de ardor en el costado que lo devolvió a la realidad.
Estaba vivo, pero… el recuerdo de Rubí apuntándole con el arma le hizo revivir la peor de sus pesadillas.
—Señor Dietrich —la voz del médico sonó firme, mientras leía algo en la hoja de control—, no se mueva demasiado. La