—Lo siento, Rubí. No pude hacer nada para evitar la quiebra de tu familia —fueron las palabras exactas de su esposo.
El corazón de la joven se hizo añicos con esa declaración.
El dinero nunca le había importado, pero lo que sí tenía relevancia eran las últimas palabras de su abuelo.
“Confío en ti para que cuides de nuestro patrimonio”
—Eros, por favor… —suplicó al teléfono.
—Me enteré del incidente de hoy. Podemos pedir una orden de alejamiento para Mauricio —dijo, en cambio.
—Necesito dev