La noche había descendido sobre el palazzo con un peso casi líquido, como si la oscuridad hubiera decidido adherirse a las paredes y respirar con nosotros. Después del archivo de mi madre, cada sombra parecía más densa, cada sonido más afilado. No existía silencio posible en un lugar donde acababa de descubrir que parte de mi identidad era un constructo programado… y que había más puertas dentro de mi cabeza esperando ser abiertas.
Caminé hacia la sala principal, intentando mantener una estabil