Hubo una tarde en particular en la que empecé a notar algo que hasta ese momento había pasado casi desapercibido, no porque no estuviera presente, sino porque su propia naturaleza lo hacía difícil de identificar. Era una cualidad del ambiente, una especie de capa silenciosa que sostenía muchas de las conversaciones sin formar parte explícita de ellas.
Tenía que ver con lo que no se decía.
Durante años, el proceso había estado marcado por un esfuerzo consciente por mejorar la calidad del lenguaj