Durante años habíamos hablado del proceso casi exclusivamente en tiempo pasado o presente. Habíamos analizado cómo empezó, cómo evolucionó, qué decisiones habían resultado acertadas y cuáles habíamos tenido que corregir sobre la marcha. Incluso cuando discutíamos el futuro, lo hacíamos con una cierta cautela intelectual, como si el simple hecho de proyectar demasiado lejos pudiera poner en riesgo el delicado equilibrio que habíamos logrado construir.
Pero algo empezó a cambiar lentamente.
El fu