El amanecer no trajo calma; la ciudad despertaba envuelta en una tensión silenciosa, cargada de murmullos invisibles y ecos que resonaban más allá de lo que cualquiera podía medir. Las decisiones replicadas y reinterpretadas por nodos externos ahora interactuaban entre sí, generando fricciones inesperadas, discutiendo de manera autónoma y actuando sin consultar al núcleo central, como si la fisura hubiera adquirido vida propia y comenzara a experimentar con su entorno. Lo que al principio parec