El sistema ya empezaba a reaccionar, y yo podía sentirlo como un cuerpo extraño que se movía a nuestro alrededor. No había alarma explícita ni amenazas directas, pero había tensión acumulada en las reuniones, en los correos electrónicos, en los informes que llegaban con correcciones innecesarias, con adjetivos exageradamente éticos, con frases que parecían tranquilizarse a sí mismas en lugar de contener algo real. Todo estaba pulido, medido, pero los cuerpos ya no estaban disponibles para aline