ZOE
No esperaba encontrarme con esto. La orden llegó sin advertencias, como un mensaje cifrado que no se puede ignorar, y me encontró frente a un monitor viejo, cubierto de polvo digital, con una grabación borrosa que parecía moverse más por convicción propia que por control humano. La señal estaba fragmentada, como si alguien hubiera querido que solo se percibieran sombras, siluetas, ecos de movimiento, pero incluso así no pude confundir lo que vi. Una mujer aparecía allí. Una mujer que era yo