ZOE
Sentí su presencia antes de ver cualquier señal, antes de que las calles mojadas de Roma me dieran un indicio de vigilancia. Es imposible ignorar a Dante cuando te persigue de esta manera; no hay sigilo en él, solo certeza. La certeza de quien ama y teme al mismo tiempo, de quien ha aprendido que perderme es más doloroso que cualquier amenaza que pueda enfrentar. Me estremecí y caminé más rápido, pero no por miedo a él, sino por la curiosidad contenida de ver hasta dónde se atrevería a segu