Nunca me consideré una mujer curiosa.
Hasta que descubrí que la curiosidad no era un impulso… Era una necesidad de supervivencia.
Después de todo, estaba casada con un hombre que ocultaba más de lo que decía. Y perseguida por un fantasma que sabía demasiado.
La única opción era averiguar yo misma qué demonios escondía ese expediente Sellarés.
Empecé por lo obvio: mi exesposo.
Ethan Castelli. Abogado. Político emergente. Bien vestido. Había construido su imagen como el “hombre nuevo de la polít