Hay una clase particular de silencio que no se parece a ningún otro. No es el silencio del laboratorio vacío al final del día ni el silencio reflexivo que aparece cuando una conversación importante necesita un momento para acomodarse en la mente. Es un silencio más denso, uno que parece llenarse con todas las palabras que han sido pospuestas durante demasiado tiempo. Después de que Verona y Paolo desaparecieron entre los árboles del jardín, ese fue exactamente el tipo de silencio que quedó susp