ZOE
No sé qué día es. No sé si afuera es de noche o si la luz blanca de este lugar es una forma de castigo. Lo único que sé, con la certeza de quien se está perdiendo a sí misma, es que mi mente ya no me pertenece del todo.
El Doctor Rojo no tortura con gritos ni látigos. No necesita mancharse las manos de sangre para destrozarte. Él trabaja en silencio. Con guantes quirúrgicos. Con batas inmaculadas. Con una libreta roja donde anota cada una de mis grietas. Reescribe. Inserta frases como cuchi