El motorizado.
Al continuar manejando en la carretera, Andrés dudó en regresar directo a la casa de Don Cheto; así que prefirió detenerse frente al viejo bar del pueblo.
— Aquí hay mucha gente, no debes tener miedo, Blanca. Estamos fuera de peligro.
— ¿Miedo yo?, ¿de qué hablas Andrés? Eras tú, quien por poco se lleva un ganado entero en la carretera jajaja.
Molesto al sentir que Blanca lo llamaba cobarde, Andrés se bajó del carro y aprovechó de echar un vistazo a las llantas; sin darse cuenta de quien estaba