El cupo.
Por más que los padres de Josefa llamaron a la casa de Don Cheto, este no salió, y es que el sueño que tenía era muy pesado, tanto así, que sus ronquidos se escuchaban claramente a lo lejos.
Paty, muy escondida, observaba a los padres Josefa en medio de la noche, y en su mente imaginaba todo lo que haría Josefa para quitarle la oportunidad a Blanca, de tener un mejor futuro allá.
— Iré a advertirle a Doña Tilita y Don Juan — Pensó y seguidamente caminó a informar.
Corriendo como espantada, pa