**CAMILA**
Bajo las escaleras sintiendo que cada paso retumba más dentro de mí que en el mármol.
Entonces lo veo. Primero esa figura imposible de confundir: Leonardo; erguido, imponente, con esa presencia que domina el espacio sin esfuerzo. Parece hecho para ser el centro, para que las miradas lo busquen aun cuando intentan evitarlo. Y yo no soy la excepción. Mi pulso se acelera, como si cada latido me recordara que todavía me quema por dentro.
Después, mis ojos encuentran a Henry. Inquebrantab