76. No recuerdo
Nuria
La oscuridad a mi alrededor era espesa, como si estuviera atrapada en un lago profundo. No había sonido, ni dolor, ni forma. Solo la sensación de flotar, entre lo que era y lo que ya no existía más.
Pero, poco a poco, algo rompió esa burbuja.
Un olor.
Fuerte. Familiar. Intenso.
Stefanos.
Era él. Y estaba tan cerca que sentí el calor de su cuerpo atravesando la oscuridad que me envolvía. Pero había algo extraño. Su olor venía mezclado con algo salado, cálido... triste.
¿Lágrimas?
No. Debía