153. Equilibrando las piezas
Stefanos
El silencio se instaló en cuanto la puerta se cerró.
Jenna y Rylan ya estaban en el pasillo, pero Nuria y yo permanecimos en la oficina, como si cada segundo adicional allí fuera necesario para recuperar el aliento. La presión en el pecho aún era latente. El mensaje, la imagen de Teodora herida... todo palpitaba dentro de mí como un recordatorio de lo que estaba en juego.
Abracé a Nuria con fuerza, inhalando su aroma, para intentar calmar a la bestia que quería desgarrar mi pecho y arr