154. Reintegrando a Johan
Stefanos
El silencio entre nosotros era casi físico.
Johan entró en la sala con el rostro limpio, el cabello despeinado y esa mirada de quien aún cree que puede manipular el mundo con media docena de palabras. Rylan cerró la puerta detrás de él sin decir nada, como ya habíamos acordado.
Ahora éramos solo nosotros dos.
Sobrino y tío.
Alfa y futuro problema.
Se quedó de pie en medio de la sala, los ojos desafiándome con la misma insolencia de siempre.
"¿Así que esto es todo?", provocó, con una so