No sé si era un castigo más por mis errores, desde mi conversación con Jenaro para darme el reporte y me entregó la carpeta, al ver la foto de Eros supe que era mi hijo. Venía de reclamar los resultados de paternidad de Ernesto en donde decía que no era mi hijo, con tal tristeza me entero de que tengo un hijo de seis años, ¡seis años!, en los que no tenía ni puta idea de sus gustos, sus miedos, sus anhelos… Veía a la mujer que amaba ocasionándome el peor dolor de mi vida.
—Virginia, puedo enten