Fernanda me observaba y la verdad de tanto dolor y decepción no sabía qué hacer. La mejor opción para mí era quedarme quieto, aferrado a mi hijo.
—Me duele que no me ame, no puedo comprender su descaro al mirarme a los ojos, hiciéramos el amor, sonriera sin decirme la verdad, siento en este instante que se burló de mí al ocultarme la existencia de un hijo. Fernanda me privó de su cercanía. No quiero dejar de abrazarlo, he perdido tanto tiempo. Todo me duele y eso que me falta enfrentar lo de Er